martes, 25 de junio de 2019

Tarjetas de débito, casi un siglo del dinero plástico


Hoy en día en México se calcula que el 74 por ciento de la población económicamente activa usa una tarjeta de débito para realizar compras, pagos de servicios, transacciones, retiros en efectivo y compras en línea. La tarjeta de débito es, digamos, hermana de las tarjetas de crédito, aunque los plásticos de débito “contienen” dinero tuyo, no dinero prestado. Dicho servicio está a punto de cumplir casi un siglo de haber surgido, pues en 1920, en Estados Unidos, la empresa Western Union entregó a sus más distinguidos clientes una placa de metal. Con dicho artefacto los usuarios podían identificarse y realizar pagos en tiendas departamentales.



En México las primeras tarjetas de este tipo aparecieron en el año de las Olimpiadas, en 1968. En aquel entonces eran simples, pero ya contaban con una tira magnética la cual fue inventada en 1960. En la actualidad, a partir de 2013, cualquier tarjeta de débito en nuestro país debe contar con chip electrónico, el cual es un mecanismo de mayor seguridad que su predecesora, la tira magnética.

Si bien es cierto que a lo largo de ya casi un siglo del uso del dinero plástico se han ido mejorando los mecanismos de protección del dinero de estas cuentas, la delincuencia ha encontrado formas de violar los diferentes candados que impiden el uso no autorizado de tus recursos en una tarjeta de débito.

Las causas más frecuentes en México por las cuales se llevan a cabo fraudes con una tarjeta de débito están relacionadas al robo o extravío, compras telefónicas o por medios electrónicos (internet o aplicaciones de celular), clonación de plásticos en cajeros automáticos alterados por la delincuencia, transferencias electrónicas y falsificación de datos personales.

EstE última es uno de los fraudes con mayor auge en México y es llamado como “Las palomas” y de la forma en que opera la delincuencia es de la siguiente manera. El ladrón adquiere un USB o algún otro tipo de almacenamiento electrónico con información financiera que, evidentemente, fue extraída de manera ilícita de una institución bancaria. Con la ayuda de un software en una computadora vacía la información a tarjetas en blanco, llamadas “paloma”. Esta tarjeta en blanco no cuenta con logotipos de algún banco, ni banda magnéticas, solo tiene un chip electrónico.

El delincuente, una vez con la tarjeta con la información de algún usuario, acude con la tarjeta de débito clonada a cualquier cantidad de tiendas departamentales, de conveniencias, de servicios o a gasolineras para efectuar compras y operaciones de efectivo. La gran mayoría de las veces estas operaciones cuentan con la complicidad de quienes laboran en dichas tiendas pues ayudan facilitando el fraude al no pedir identificación oficial o firma escrita en los vouchers.  

Para evitar dicho ilícito con tu tarjeta de débito te recomendamos nunca dar tus datos personales y bancarios en lugares que sean de dudosa procedencia. También es importante que sepas que muchas de las instituciones bancarias ofrecer el servicios de aviso a celular o por correo electrónico de las transacciones que se realizan al momento en tu cuenta. Es importante que cuentes con este servicio y en caso de identificar una transacción ajena a ti, dar aviso de inmediato a tu banco.

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